19.11.09

ONE SHOT: QUE NO ME MIRAN...

ONESHOT JAEMIN: QUE NO ME MIRAN...
ES YAOI (JAEMIN), SI NO TE GUSTA, NO LEAS.

QUE NO ME MIRAN...

Ha pasado algún tiempo desde que nuestros caminos se han encontrado ¿cierto? Te ves igual de pálido, aunque tus ojos muestran cierta tristeza que no quiero entender. Es doloroso para mí estar aquí incluso sentado frente a ti en esta… ¿dónde estoy? Ah… en una cafetería. Es así cuando estoy contigo, el mundo parece ser tragado por un enorme vórtice, no hay meseras, libros, comida… sólo tú existes.


Te acomodas en tu silla con aquella delicadeza que de tanto en tanto te visita. Tu mano se arrastra por la mesa hasta tomar la taza. Ahora sí existe la taza, ya no es una simple taza, una equis de las tantas que debe haber en ese lugar, y digo “debe” porque no tengo ni idea (y tampoco me importa saberlo) si las hay. Ahora es “¡La Taza!” sólo porque rozó tus dedos y tus labios.
Labios, de color caramelo, un tanto sonrosados, brillantes. Demasiado fulgurantes, imanes de mis ojos que lo único que hacen en rozar la taza, acariciarla. ¡Y yo desearía que esa taza fuera yo!

Es que nunca lo entendí. ¿Qué sucedió entre nosotros? ¿Cuándo dejamos de pertenecernos?

Cuando dejamos de ser UNO.

― Changmin-ah…

Y aunque el tiempo ha pasado todavía siento que tu voz acaricia mi cuerpo cuando dices mi nombre. Es inevitable que cierre los ojos, no es algo que pueda evitar, es un simple reflejo, por querer, y desearlo con toda el alma, tenerte cerca de nuevo. No quiero saber por qué estás triste, pero al mismo tiempo me lo pregunto con cada maldita célula de mi piel. ¡Dímelo! Aunque sea la peor de las muertes…

Tus ojos, nerviosos tal vez, no se atreven a fijarse en los míos. Los veo pasearse por todos los rincones del lugar como inspeccionando, o al menos eso es lo que diría alguien que no te conoce, pero yo no, yo sé que tienes algo que decirme, que te reprimes, que tu corazón está lastimado, que te duele todo… Jaejoong-ah… ¿puedo ayudarte? Dime que sí por favor…

Soplas un poco la taza y parte de tu aroma llega hasta a mí. He apoyado los codos en la mesa y mi cabeza yace apoyada en mis manos. No es que lo haya premeditado, es mi cuerpo que busca acercarse al tuyo, es el hueco que dejó mi corazón cuando te lo di y me lo devolviste hecho pedazos, es todo de mí lo que te llama. Sin embargo, tú pareces no notarlo y simplemente miras por la ventana como un niño juego con una flor amarilla.

Mi taza ya está a la mitad, el frío del exterior parece alojarse en mi corazón con mayor rapidez conforme tu taza se acaba también. Desde que hemos llegado sólo has dicho mi nombre y tu rostro ha estado ausente.

― Yo…

Otra vez tu voz llega hasta mis oídos, otra vez un tsunami azota cada parte de mí. ¿Qué debo entender? ¿Esta mal ilusionarse?
Sí, en esta ocasión sí porque tus ojos me dicen que no será agradable lo que viniste a decirme. No fue casualidad que estuvieras parado por el lugar por el que siempre paso… tú me buscabas…

Yo lo sé, Jaejoong-ah, que viniste a matarme…

― Estoy… saliendo con Yunho.

Listo, ya está. “Estoy… saliendo con Yunho” que buena guillotina. Qué cianuro, o cualquier otro estúpido veneno o arma de destrucción masiva, esa frase lo hizo mejor que ninguna pistola…

Es que era evidente, tangible, obvio. Los dos vivían juntos desde hacía un par de meses, o al menos eso me había dicho Yoochun hyung un día que me encontró casualmente.

Era… inevitable.

Ahora tus ojos están clavados en mí. Una socarrona sonrisa es lo único que pude mantener en mi cara para evitar que el tsunami terminara por destruirme… al menos frente a ti.

¿Jaejoong-ah, lo sabes? ¿Sabes cuánto te he amado?

No. Nunca lo supiste, es más… aunque en cierto tiempo fuimos una misma alma… creo que nunca me diste tu corazón entero. Siempre lo guardaste para otra persona.

¡¡Aire!! Qué inservible en momentos como este.

Y aún así, aunque escucho a mi corazón en pedazos desangrar y llorar en mi interior, lo escucho y lo siento, aunque siento que mis ojos se inundarán pronto, que mis piernas se quebrarán, que algo muerde mis tobillos, mi garganta y mis muñecas, sólo quiero quedarme…

Yo sólo quiero estar contigo…

¿Puede caber algún milagro en el que me digas que todo fue una broma? Puede haber mejor sorpresa… no… no hay tales cosas…

― Changmin-ah…

Y contra todo pronóstico, porque estaba aseguro que no podría caminar aunque me parara, lo hice. De pie, me bebí lo que quedaba del frío café, deposité la taza en su lugar lo más suave que pude (claro que suave significa: ruidosamente) y balbuceé algo antes de salir a morirme en alguna esquina:

“Felicidades…”

GRACIASSSS