6.1.12

ONESHOT: FALSA FAN

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FALSA FAN

Cuando ellos llegaron lo tenía decidido: iba a fastidiarle la noche a esa chica que ahora era la novia pública de Kim Jaejoong. Mi padre lo recibió en la puerta y les invitó a una zona especial. Los vi reírse juntos y hasta hacerse cariños discretamente con las manos. Todos creían que eran dulces menos yo y mis dos amigas. ¿Es que estaban ciegos?

―¿Qué hacemos, Song Hee-yah?
―No sé. Mi Ra-yah, Tenemos que hacer algo pronto.

Entonces mi príncipe se paró y caminó lejos de ella hacia el baño. La chica se quedó sola mirando la pista de baile. Un sujeto encapuchado se acercó a ella que primero retrocedió fingiendo asustarse ―aunque seguramente que estaba dispuesta a lanzarse a sus brazos como lo hacen en esas películas extranjeras que podría jurar ella tomaba como modelo― y luego la vi sonreírle y aceptar su mano para dirigirse a la pista. Se reía mientras efectuaba algunos torpes movimientos que trataban de imitar algunas de las coreografías de nuestros oppas.




―¡Es ahora! ―dije.

Saqué un collar y me escabullí por la puerta del ropero para dejárselo en el bolsillo de su abrigo. Luego salí a reunirme con mis amigas otra vez.

―Cuando oppa salió del baño, el chico encapuchado se escabulló entre la multitud ―me comentó Hye Jin enojada.

Esa fue la gota que desencadenó la inundación de mi odio.

―¡Paren la música! ―grité justo cuando mi príncipe y su odiosa chica se acercaban a la pista de baile―. Me han robado.

La seguridad de la fiesta corrió inmediatamente hacia mí.

―¿Qué ha sucedido, señorita?
―Me han robado mi collar. Era carísimo.
―¿No se le habrá caído?
―¿Sospechas de alguien? ―interrogó Hye Jin ignorando la pregunta del sujeto de seguridad.
―Ahora que lo preguntas, hay una extranjera de la que no me fio ―dije caminando hacia la chica que me miró desafiante sin retroceder un solo centímetro. Levanté la mano y la señalé directamente―. Es Ella. Revísenla o tal vez ya lo escondió en alguna parte.

Lejos de asustarse, lejos de desmayarse o llorar o fastidiarse, sonrió al igual que mi príncipe. Yo sabía que ella no pudo esconderlo porque nunca se acercó al lugar donde ahora descansaba mi delicada cadenita, pero ella no podía decirlo. Porque hubiera tenido que confesar que la persona que corroboraba su coartada para ese tiempo muerto en el que mi príncipe fue al baño era aquel sujeto sospechoso. Sólo por ese detalle sabía que callaría. ¿Entonces porqué estaba tan tranquila?

―Lo siento, pero se ha equivocado. Yo no tomé sus cosas.
―No confío en sus palabras ―añadí y, con dirección a los guardias, chillé aunque ya papá trataba de calmarme―: ¡Revísenla!

La policía permanecía en su lugar en parte por la mirada amenazadora que mi príncipe dirigió hacia ellos y hacia mí y en parte porque papá los detuvo levantando un poco el brazo derecho.

―¿Niña, eres ciega? Ni siquiera tengo un bolso. ¿Dónde, según tú, pude esconderlo? Lo más probable y lo que supongo yo, es que quieres que revisen mis cosas en el ropero. Tu insistencia es tanta que casi estoy segura que tú sabes que allá está lo que buscas porque tú misma la has puesto ―otra sonrisa.

¡¿Quién se cree que es?!

―¿Qué? ¿Ese es tu brillante discurso de disculpa? ―la miré con saña.

Mi príncipe se adelantó hacia los guardias.

―¿Señores, es que en este lugar no hay cámaras de seguridad?

¡Olvidé las cámaras! Mis “amigas” retrocedieron un paso lejos de mí. Era todo. Estábamos atrapadas… pero ella también. Oppa la vería con ese sujeto. ¡Ella también estaba muerta!

―Yo he estado en este lugar desde que llegué. Ahí podrán verlo claramente.
―Yo estuve con ella, así que por favor ya basta de jueguitos ―completó fastidiado mi príncipe.
―Le pido mil perdones, señorita ―se disculpó papá.
―No es cierto. Oppa, fuiste al baño por un rato. ¡Pudo hacerlo en ese momento!

¡Yo ya estaba acorralada! ¡Pero aun así quería que ella confesara! ¡Quería destruirla y que mi príncipe viera que esa chica era una mala persona! Sonreí. Era mía. Ella había olvidado ese momento cuando oppa se fue y por eso su rostro cambió un poco a una expresión indescifrable. Entonces el sujeto con lentes de sol, y capucha apareció.

―Yo estuve con ella en ese momento. Así que deja de mentir, niña.

Mi príncipe también lo miró sorprendido. Un momento… esa voz…

―Oppa, quítate eso o Jaejoonguie se va a enfadar con ambos ―pidió la chica conteniendo la risa.

¿Quién era? ¿Por qué te estás riendo? ¿Estamos a punto de descubrir a tu amante y te ríes? Esa voz… ¿dónde la había escuchado antes? El chico se descubrió el rostro y miró a mi príncipe. Era…

―Hyung, soy yo. No te enfades conmigo.
―¿Yoochun-ah, qué haces aquí?
―Me dijeron que la hija del señor Kim era una persona muy… especial. Así que vine a cuidarlos.
―Gracias por decirlo tan delicadamente acotó mi padre.

Todos rieron menos yo. Luego voltearon hacia mí enojados.

―Y bien. ¿Enseñaremos el video o hablarás por ti misma? ―pidió mi príncipe condescendientemente.

Me ganaron y encima perdí para siempre el respeto de mi príncipe.

―No es necesario… Yo lo hice.

Después de eso, papá me llevó a otra habitación para darme el sermón del año y lo peor fue que después me enteré que no sólo Jaejoong y Yoochun oppa estuvieron mi fiesta, sino que más tarde llegaron también Changmin, Junsu y Yunho oppa para, junto con ella, cantarme feliz cumpleaños por un pedido especial de regalo de cumpleaños que les hizo papá para mí.

Y yo arruiné todo… por mi tontería.

************

Mientras tanto en la casa de los shinkis.

―Al final no cantamos ―casi gritó Junsu tendiéndose en el sofá.
―Al menos fue divertido ―se burló Yoochun.
―Claro, porque a ustedes no los acusó una fan loca.
―Noona, estabas preocupada aunque en frente de esa loca te mostrabas tan tranquila ¿cierto? ―secundó Changmin.
―Por favor no llamen “fan” a esa chica. Su comportamiento no es el de una verdadera fan. Es sólo una loca. Una verdadera fan respetaría nuestras decisiones aunque no las comparta ―completó Jaejoong mientras Yunho se tiraba en el sofá sobre sus hermanos―. Yah! Estoy dando el discurso de la vida aquí ―se quejó Jaejoonguie riendo, pero al ser ignorado por los otros que se desvivían en hacerse llaves unos a otros decidió finalmente lanzarse también encima.

Una verdadera fan respetaría nuestras decisiones aunque no las comparta.

GRACIASSSS

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